Durante este mes de marzo se ha producido un cambio relevante en el entorno macro-financiero, caracterizado por un shock energético significativo, que ha alterado las expectativas de inflación y política monetaria. Este contexto ha generado un deterioro simultáneo en los mercados de renta fija y renta variable, acompañado de una apreciación el USD (por diferencial de tipos entre EEUU y Europa) y un comportamiento positivo de la energía (petróleo sobre todo) y liquidez (baja volatilidad). Los refugios tradicionales no han funcionado, fundamentalmente el oro, que ha tenido un comportamiento débil por la subida de los tipos reales y nominales y los bonos soberanos, que han caído, especialmente los de duración larga, debido a la subida de rentabilidades por el “shock Inflacionario”.
El escenario base evoluciona desde una fase de desinflación gradual hacia un entorno de mayor incertidumbre, con riesgos crecientes de estanflación moderada, especialmente en Europa, frente a EEUU cuya economía presenta mayor resiliencia, aunque con signos claros de desaceleración.
En EEUU el crecimiento en el 4T25 se situó en +0,7% (dato publicado en marzo 2026), reflejando una desaceleración significativa respecto al trimestre anterior. La inflación interanual terminó en enero 2026 en +2,8% , por encima del objetivo de la Fed. Al lo largo de marzo, los riesgos inflacionarios han repuntado como consecuencia del encarecimiento de la energía. También los datos de sentimiento de consumidor mostraron deterioro, descendiendo a 53,3 en marzo, lo que podría anticipar una moderación del consumo en los próximos meses. Sin embargo, el dato de febrero 2026 de ISM de servicios salió en 56,1, mostrando todavía expansión económica aunque con el PIB desacelerándose. La Fed mantiene los tipos sin cambios en marzo, con un sesgo prudente, algo pesimista.
En la zona Euro, la economía presenta un crecimiento mucho más débil, con crecimiento cerca del estancamiento. El PIB del 4T2025 registró una subida del +0,2%, confirmando la debilidad del ciclo económico. La producción industrial cayó un -1,5% mensual en enero de 2026, mostrando la debilidad del sector manufacturero. La inflación interanual se situó en el +1,9% en febrero 2025, aunque los datos preliminares de marzo apuntan a una reaceleración de la misma, con Alemania registrando tasas cercanas al +2,8%, impulsadas principalmente por el encarecimiento energético. El BCE se encuentra en un entorno complejo de decisión, entre la debilidad de crecimiento y el repunte inflacionario. Mantuvieron los tipos de interés sin cambios en la reunión de marzo. La inflación anual sube hasta +2,5% en marzo, empujada por la guerra de Iran, desde el +1,9% en febrero. En UK, se junta un crecimiento muy bajo y una elevada inflación, de forma que el riesgo de estanflación es mayor y limita el margen de actuación del banco central.
Los mercados de renta variable han registrado correcciones durante el mes, en Europa en torno a -9% y -5% en EEUU. La volatilidad ha subido de forma significativa, en un entorno marcado por la revisión al alza de tipos de interés y el impacto negativo del encarecimiento energético sobre márgenes empresariales.
Los mercados de renta fija se han deteriorado, con una subida generalizada de las rentabilidades. Las tires de los bonos a corto plazo han sufrido repuntes importantes, sobre todo en el caso del bono estadounidense, que ha sido de 50 pbs. Este movimiento refleja un ajuste brusco de política monetaria, descartando recortes de tipos en el corte plazo y descontando un escenario de mayor persistencia inflacionaria. Los bonos de gobiernos europeos han sido los que más han caído, un -2,69%, mientras que los gobiernos USA cayeron -1,73%. Los corporativos por encima del -2% en Europa y cerca del -2% en EEUU, siendo los emergentes los de mayor caída, un -2,89%.
El oro ha cerrado el mes con una caída de -11,57%, dejando el año en una subida del 8%. A pesar de las recientes correcciones de este activo, continuamos pensando que estos recortes reciente suponen una oportunidad de compra. El mercado no está preciando el final del desorden fiscal y monetario que está en juego, ni la vulnerabilidad de la renta fija, la fragilidad de las divisas fiat (aquellas sin respaldo en materias primas cuyo valor se basa en la regulación gubernamental y la confianza), además de la posibilidad cada vez mayor de que se necesite más intervención para mantener el sistema, lo que soportará el precio del oro y alcance nuevos máximos de cotización. El USD ha recuperado un +2,24% en el mes.