Mercados Junio 22: La bolsa americana digiere y los demás se estiran

La renta variable registró un comportamiento desigual durante junio. Tras las fuertes subidas de mayo, los mercados estadounidenses corrigieron parte de las ganancias acumuladas, con retrocesos del 1,06% en el S&P 500 y del 2,81% en el Nasdaq, debido principalmente a la toma de beneficios en el sector tecnológico y a un entorno de mayor cautela respecto a la política monetaria. A pesar de ello, la economía estadounidense continuó mostrando un crecimiento sólido y un mercado laboral resiliente, aunque la atención de los inversores siguió centrada en la evolución de la inflación y en la posibilidad de que la Reserva Federal mantuviera una política monetaria restrictiva durante más tiempo. La Fed optó por mantener los tipos de interés sin cambios y reiteró un enfoque dependiente de los datos, dejando abierta la puerta a futuras actuaciones si las presiones inflacionistas persistían.

En Europa, el comportamiento de los mercados fue claramente más favorable. El EuroStoxx 50 avanzó un 4,59%, mientras que el Ibex 35 destacó con una subida del 6,04%, apoyado por el buen comportamiento de los sectores financiero, industrial y de infraestructuras. La economía de la zona euro continuó creciendo de forma moderada, aunque condicionada por el impacto del encarecimiento energético y la incertidumbre geopolítica. El Banco Central Europeo mantuvo un tono prudente, pero endureció su política monetaria en junio con una subida de 25 pbs hasta el 2,25%, para contener las presiones inflacionistas derivadas del shock energético, insistiendo en que las próximas decisiones dependerán de la evolución de la inflación y del crecimiento económico.

Los mercados de renta fija registraron un comportamiento positivo durante el mes. La estabilización de las expectativas sobre los tipos de interés permitió una moderación de las rentabilidades exigidas a los bonos, favoreciendo tanto a la deuda pública como al crédito corporativo. La renta fija corporativa europea obtuvo una rentabilidad del 0,44%, la deuda pública europea avanzó un 0,39%, mientras que el crédito High Yield europeo (0,55%) y la deuda emergente denominada en dólares (0,56%) fueron los segmentos con mejor comportamiento. La deuda ligada a la inflación en euros fue la única categoría que terminó el mes en negativo (-0,15%).

En el ámbito geopolítico, junio estuvo marcado por una cierta reducción de la tensión respecto a los meses anteriores. El mercado continuó siguiendo muy de cerca la evolución del conflicto en Oriente Medio y las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, factores determinantes para la evolución del precio de la energía. Aunque persistieron riesgos sobre el suministro a través del estrecho de Ormuz, las expectativas de una posible desescalada redujeron parte de la prima de riesgo incorporada en el petróleo. La guerra en Ucrania continuó sin avances significativos y siguió representando un foco de incertidumbre para Europa, aunque con un impacto limitado sobre el comportamiento diario de los mercados financieros.

Las materias primas protagonizaron la principal corrección del mes. El petróleo (WTI) cayó un 20,44%, reflejando la disminución de las primas de riesgo geopolítico y unas expectativas más favorables sobre la oferta mundial. El oro retrocedió un 11,72%, afectado por la fortaleza del dólar, la reducción de la demanda de activos refugio y la consolidación de expectativas de tipos de interés elevados durante más tiempo.

En el mercado de divisas, el dólar estadounidense volvió a apreciarse frente al euro, con un avance del 2,08%. La fortaleza relativa de la economía estadounidense, junto con la percepción de que la Reserva Federal mantendría una política monetaria más restrictiva que otros bancos centrales, continuó apoyando la evolución de la divisa estadounidense.

En conjunto, junio estuvo caracterizado por una rotación del liderazgo entre regiones. Las bolsas europeas mostraron un comportamiento claramente superior al de Estados Unidos, mientras que la renta fija volvió a desempeñar su papel estabilizador en las carteras. La fuerte corrección de las materias primas contribuyó a aliviar parte de las preocupaciones inflacionistas, aunque los mercados continúan atentos a la evolución de la política monetaria de la Fed y del BCE, así como a los riesgos geopolíticos, que siguen siendo los principales factores que condicionarán la evolución de los activos financieros durante la segunda mitad del año.

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