La economía global, y en particular la de EEUU, se ha mantenido resiliente a lo largo de la primera mitad del 2025, sin embargo, el crecimiento del consumo en EEUU durante los primeros seis meses del año ha sido del 0%, lo que típicamente se ve en periodos de recesión. La primera semana de agosto saldrán datos cruciales macro del mercado laboral, que podrían dar una indicación más clara de la posible debilidad del mercado laboral privado en EEUU. La fortaleza de la economía en esta primera mitad del año se ha debido en gran parte a que tanto consumidores como manufactureros han hecho más compras y han fabricado más, en anticipación de la imposición de aranceles prevista para la segunda mitad del año. Esta situación, unida al cierre de las negociaciones arancelarias, ha repercutido de forma favorable en la revalorización de los mercados de renta variable en el mes de julio, sobre todo en EEUU, Japón y China. Europa se ha mantenido prácticamente sin cambios.
La negociación de los aranceles entre EEUU y Europa fue mejor de lo esperado, dejandolos en un 15% que, si bien alteran notablemente el status quo, pueden considerarse favorables para sectores como el del automóvil, para el que se había anticipado un arancel del 25%. Parece que de forma global los aranceles quedarán alrededor de ése 15%, lo que puede ralentizar el comercio potencialmente en la segunda mitad del año, pero que permite reducir la incertidumbre de las políticas comerciales dada la rapidez de cierre de las negociaciones. El cierre de acuerdos con Japón y China ha sido tomado como positivo para el mercado. Despejadas en gran medida las políticas arancelarias, el siguiente gran tema que preocupa a los mercados es la política fiscal en EEUU y la posibilidad de que la administración de Trump ponga en su punto de mira el capital extranjero. La inversión en EEUU puede dejar de ser tan atractiva, y muchos inversores se están planteando reducir la exposición en renta variable a EEUU (su peso en el PIB mundial es el 25%, pero el peso en las carteras suele ser bastante más alto). También, la posible relajación fiscal de EEUU puede ser recibida de forma menos positiva en el mercado.
El BCE no movió tipos de interés en la reunión de julio, tal como estaba esperado, pero dio una perspectiva algo negativa que causó sorpresa en el mercado. Actualmente, el mercado no descuenta más bajadas de tipos, por lo que la posibilidad de una inflación más baja y una economía con menor crecimiento global podría obligar a recortar los tipos al BCE una o dos veces más este año. En EEUU, la FED tiene un dilema: por un lado, una inflación más alta en EEUU sería un argumento para no bajar los tipos de interés, sin embargo, una ralentización económica y un debilitamiento del mercado laboral debería provocar una bajada de tipos de interés, posiblemente en septiembre. De momento, en julio mantuvieron los tipos de interés, a pesar de las presiones de Trump y su petición de que James Powell dimita como presidente de la FED.
La renta fija se ha comportado bastante bien, en general los bonos europeos mejor que los americanos, en todas las clases de bonos. Los bonos gubernamentales recogieron ligeras pérdidas poco significativas, tanto en Europa como en EEUU.
El USD recuperó un 3,25% en el mes de julio, reduciendo las pérdidas anuales de la divisa contra el Euro a un 9,31%, apoyado por el acuerdo arancelario entre EEUU y la UE. Los inversores volvieron a apostar por el USD como protección frente al impacto de los aranceles en el crecimiento de la economía europea y en el resto del mundo. El oro cayó ligeramente en el mes, un 0,40%.