El lío actual: cíclico vs. no cíclico

En agosto, los sectores cíclicos como energía, financieros e industriales cayeron ante las perspectivas de una posible recesión. Sin embargo, los sectores defensivos aguantaron el tirón bastante bien: eléctricas, consumo estable, inmobiliario… El mes de agosto acabó siendo el segundo peor mes en rentabilidad de los mercados del año 2019, mientras que el oro y el yen, activos refugio históricos, subieron un 7,8% y un 2,4%, respectivamente. También el franco suizo recuperó con 1,2% contra el USD. En el mes de mayo, el otro mes negativo, también fueron los cíclicos los que arrastraron el mercado.

Los sectores cíclicos son los más sensibles al ciclo económico.

Cuando los tipos de interés tienden a bajar, los activos que reparten dividendos se vuelven más atractivos, en concreto: las farmacéuticas, energía, consumo estable, eléctricas. Actualmente, el escenario macroeconómico se percibe como frágil, con una expectativa de que el crecimiento sea menor, en gran parte por la incertidumbre creciente del comercio global.

Uno de los sectores que en este entorno suele funcionar bien es el de infraestructuras. Como tipo de activo, es bastante amplio y complejo. Es un sector que se percibe como defensivo. En un escenario que podríamos denominar “goldilocks”, es decir de Ricitos de Oro, como expliqué en el artículo del 5 de mayo pasado, este sector se ha comportado históricamente con menos volatilidad que los demás, aunque no todos los subsectores de infraestructuras han tenido la misma resilencia al ciclo económico. Así, los subsectores regulados como la infraestructura de agua o electricidad, suelen comportarse de forma más sólida. Son empresas con dividendos e ingresos más predecibles, que podríamos englobar como infraestructuras básicas. Sin embargo, los subsectores que puedan tener algo más de riesgo y retorno se caracterizan porque tienen visibilidad de los ingresos a la vez que tienen potencial para que se aprecien significativamente. Dentro de este subsector incluiríamos, por ejemplo, el negocio de la gestión de residuos. En un escenario económico “Goldilocks”, con crecimiento todavía del PIB, inflación baja y tipos de interés bajos, una combinación de activos de infraestructuras con potencial de crecimiento (el PIB crece) y una parte menor en infraestructuras básicas, puede resultar una buena opción de inversión.

En unos mercados donde es difícil hacer mucha predicción, con volatilidad y muchos riesgos geopolíticos a la vista, deberíamos tender a invertir más en activos específicos y menos en índices generales o globales. Cuando el ciclo económico parece que se agota, es más importante seleccionar los sectores a simplemente estar en el mercado. Preferiremos activos de alta calidad y liquidez, defensivos y de alta capitalización frente a los de baja capitalización.

El sector de infraestructuras es una opción. Eso sí, dentro de los límites de riesgo de cada perfil, y nunca apostando todo el riesgo de la cartera a un sólo sector.

Publicado en okdiario.com el 29/09/2019
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